Las partes que componen el sistema de suspensión y transmisión del torque a las ruedas de los autos tienen un alto desgaste en las bellísimas calles de nuestras ciudades mexicanas. Mucha gente conduce sus autos con algún tipo de problema en la suspensión.

Los daños de las partes de la suspensión normalmente son más evidentes y notorios, además de que su reparación es más sencilla ya que son partes que están “a la vista” y su cantidad es menor a los componentes de un motor o una transmisión.

Así como podemos decir que son componentes simples, son fundamentales en la seguridad al manejar. Un motor apagado es inofensivo pero una terminal de dirección rota es un arma mortal. Por eso, aunque es viable conducir con muchas partes de dirección, suspensión y frenos en mal estado se está generando un alto riesgo de accidentes.

Partes de las Suspensiones

Son las partes más maltratadas de los vehículos, en especial los que ruedan en ciudades como Monterrey, Guadalajara y Cd. de México. Es necesario que un vehículo tenga suspensiones para que absorban las irregularidades del camino y manejen la transferencia de pesos que se da en sus cuatro esquinas al acelerar, frenar o dar vuelta.

Hay tres grupos de elementos. Los de suspensión propiamente dichos que son las orquillas o brazos que conectan a las ruedas con el chasís y los transmisores del movimiento de la dirección llamados terminales. Un segundo paquete lo forman los acumuladores del peso y energía del vehículo que son los resortes, de cualquier tipo, y los amortiguadores que frenan su movimiento cíclico.

Finalmente, los elementos motrices, como el eje trasero, los delanteros en el caso de la tracción de ese tipo y los sitios por los cuales transitan que son los rodamientos respectivos.

Orquillas, Rótulas y Terminales

Hace años estas piezas se engrasaban periódicamente pero ahora vienen selladas y son desechables. Cuando se rompe el hule que protege las rótulas de las orquillas o las terminales de dirección del agua y la mugre, rápidamente se deterioran. Se nota su falla por golpeteos, vibración de las ruedas en los baches, desgaste irregular de las llantas y su posición con respecto al piso. Todo esto repercute con golpeteos en el volante , en el oído y en la inestabilidad del carro. No acepte remiendos que le “ajusten” las terminales en una prensa y cosas por el estilo porque el daño está causado y finalmente acaba la pieza por desarmarse. Cámbielas siempre y de inmediato alinee las ruedas.

Cuando se sabe que la suspensión sufrió un fuerte golpe o un trato duro prolongado y se han cambiado muchas veces las terminales y rótulas, no está por demás verificar el estado de los brazos u orquillas porque pueden estar torcidos ligeramente y eso daña la alineación. Usualmente estas partes duran lo que el carro, pero no son inmunes al abuso.

Las orquillas tienen en sus puntas interiores bujes de caucho y un alma de acero que se gasta y es sustituible. Pero no se sorprenda con encontrar orquillas o brazos que vienen ensamblados con las articulaciones y se cambian completos.

Por norma en estos componentes no hay arreglo diferente a cambiarlos y siempre se debe hacer por pares. Lo mejor es comprar piezas de marcas reconocidas ya que no son piezas costosas, compre siempre las mejores porque hay muchas refacciones de baja calidad en el mercado que no solo es peligroso sino que hay que cambiarlas hasta  tres veces más que una de buena marca.

Amortiguadores

Cuando el resorte se mueve, genera un efecto de reacción que es necesario frenar ya que, de lo contrario, el auto empieza a bambolearse y es incontrolable. Es frecuente confundir suspensión con amortiguación y pensar que estos segundos son los encargados de hacer el auto ‘flexible’. Los resortes son los que reciben el impacto de los baches y la transferencia de peso. Los amortiguadores solo la controlan.

Los amortiguadores presentan cuatro tipos de daños. Uno, los hules de los montajes sobre la carrocería suelen generar muchos ruidos cuando se gastan o se colocaron mal desde la reparación, algo bastante frecuente. Otro, golpeteo del amortiguador internamente cuando sus partes están gastadas, síntoma fácil de detectar. En casos de golpe se pueden torcer los ejes, momento en el cual se bloquea y se siente como si el auto no tuviera resortes pues empieza a seguir todo el contorno de las calles, baches incluidos. Y el final, que es el verdadero final, cuando el amortiguador estalla o se ‘descogota’ el eje y entonces el asunto es como tener a bordo la batería de una orquesta. Siempre se reemplazan por pares y son en un 95%, componentes sellados que no tienen reparación.

Resortes

Existen tres tipos: espirales, barras de torsión u hojas. Los más vulnerables son estos últimos ya que se parten con cierta frecuencia, especialmente en vehículos de carga. Los espirales y las barras de torsión rara vez se rompen. Necesitan ‘mucha friega’ para que eso suceda y también es bastante raro que “cedan”. Estos componentes son muy fáciles de arreglar: se cambian y punto. Si son espirales muy viejos, mejor hacerlo en pares.

Barra estabilizadora

Esta pieza se encarga de transmitir el peso que está soportando una rueda, la exterior de una curva, a la opuesta y de esta manera controla la inclinación de la carrocería en esas condiciones. Con mucho maltrato, se puede partir o torcer pero es una condición extrema poco usual. Lo que se daña son los acoples o uniones al chasís llamados ‘muñecos’ o los cauchos intermedios con que se fijan al chasís. No es una pieza vital,  ya que hay autos del mismo modelo con y sin, pero si la tiene, dele el mantenimiento necesario para que trabaje.

Rodamientos

De alguna manera, los ejes a los cuales van acopladas las llantas deben girar sobre un rodamiento. Los hay de bolas de una sola pieza o de rodillos, que son cónicos y vienen generalmente separadas las partes del rodamiento en sí y la pista sobre la cual trabaja.

Los rodamientos tienen una vida útil bastante decente y este es uno de los lugares en donde se nota la calidad general de un vehículo pues son partes que se consiguen de muchas calidades y precios. Nuevos todos son buenos y no duran lo mismo.

El rodamiento se daña principalmente por pérdida de lubricación. Ya sea que la grasa se sale porque el sello o el retenedor se daña o fue mal instalado o porque no es suficientemente preciso y fino y deja que entren el agua y la mugre.

El síntoma es un zumbido cuando no tiene grasa y se identifica dejando rodar el auto con el motor apagado en un sitio silencioso. Por lo general, al mover el auto en el sentido opuesto al del ruido, este debe aumentar, lo cual indica que hay juego en el rodamiento y que su apoyo está dañado.

Cuando están muy gastados, sobre todo los de bolas, el juego que tiene el conjunto del freno-rin-llanta permite que el ángulo de cámber o apoyo vertical de la llanta contra el piso cambie y el carro es muy inestable y hay ruidos. Si está muy fuerte el juego, al tomar las curvas ese movimiento separa las pastillas de los frenos y cuando se oprime el pedal, este se va al piso. Muchos problemas de frenos son de rodamientos por esa razón.

Los rodamientos también tienen un arreglo único: cambiarlos. Normalmente se necesita ir a una prensa hidráulica para sacarlos de su lugar. Tienen grasas muy especiales que no se deben mezclar con las genéricas del taller.

El tren trasero

Dependiendo de su diseño y construcción, el tren trasero es más o menos complejo pero cuando se trata de repararlo, llegamos al mismo tipo de componentes que van adelante y aplican las mismas fórmulas de diagnóstico y arreglo.

Como principio, si el auto tiene un eje rígido, o sea, las dos ruedas traseras van conectadas a una misma pieza que ahora suele ser flexible, hay solamente unos bujes de hule en los brazos de conexión, el amortiguador y el resorte.

Cuando es suspensión independiente, forzosamente habrá brazos y articulaciones similares a las delanteras que se atienden en la misma forma. En este caso, el tren trasero es susceptible de alinearse tanto como el delantero.

Los ejes

Hoy, el 90% de los autos tiene tracción delantera y eso obliga a que haya unos ejes que comunican el torque del motor y el giro a las ruedas. Como esos ejes se deben mover a la par con las suspensiones y, además, girar con las ruedas de dirección, tienen que llevar articulaciones que manejan de manera simultánea esos movimientos.

Para tal efecto, se usan crucetas pero no las de tipo de cruz del cardan sino juntas homocinéticas que mantienen una velocidad constante en cualquier posición y son deslizantes para que asuman el cambio de longitud cuando suben y bajan las suspensiones.

El eje como tal es una varilla de acero que no tiene servicio ni se suele dañar, pero las juntas sí sufren mucho porque asumen todo el trabajo. Esas uniones vienen encerradas en un guardapolvo de hule especial y rellenas con una grasa también específica.

Si el guardapolvo se rompe, la grasa sale rápidamente por la fuerza centrífuga que se produce al girar y la unión se funde o daña en pocos kilómetros. Si se percata oportunamente de este daño, que se detecta por manchas de grasa en el piso del carro cerca de las uniones, se puede engrasar de nuevo la junta y cambiar el hule. Si ya hay juego, se debe cambiar.

No sirven rellenos con soldadura ni operativos parecidos pues esos materiales no tienen los tratamientos térmicos adecuados y no soportan las cargas de trabajo.

Los ejes se pueden reparar cambiando parcialmente las partes dañadas. Instale un buen guardapolvo con abrazaderas metálicas adecuadas. Las plásticas no sirven. Ahí puede estar la diferencia de duración de la pieza.

Cardán

En los automóviles de motor delantero y tracción trasera existe un árbol que comunica el movimiento a lo largo del auto llamado cardan. Obligatoriamente tiene que tener crucetas, que le permiten moverse para recibir los movimientos de la suspensión trasera o para acomodar los ángulos que hay en el montaje de la caja de velocidades y el diferencial.

Algunas de esas crucetas se engrasaban pero ahora vienen selladas y cuando se dañan se notan vibraciones que van y vienen según se acelere o suelte el pedal. Es fácil ver que hay juegos y la pieza se cambia completa. No tiene arreglo.

Algunos cardanes se dividen en dos partes y tienen un apoyo central que consta de un rodamiento montado sobre hules para eliminar las vibraciones. También se puede dañar y el arreglo es la sustitución de todo, aunque a veces venden las partes sueltas.

Nos gustaría conocer tus comentarios y si requieres realizarle mantenimiento a la suspensión de tu auto no dudes en contactarnos o visitarnos. Aquí nuestros datos de contacto.

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