Todos sabemos que las balatas son las que nos ayudan a detener el auto cuando presionamos el pedal del freno pero no tenemos una clara idea de la duración que tienen.

La vida útil de unas balatas depende de una buena cantidad de variables que van desde el estilo personal de manejo hasta las impersonales leyes de la física. Por lo antrerior no se tiene en realidad un dato preciso porque los datos que ofrecen los fabricantes y los mecánicos van desde los 45,000 hasta los 110,000 kilómetros, sin embargo existen historias de balatas que han durado apenas 160 kilómetros y otras que han llegado al 160,000 Kilómetros.

Ese amplio rango de números es entendible – y están pegados a un aún más desconcertante sistema de frenado que afecta la vida de la balata. Adicionado a la mezcla de niveles de calentamiento, presión y fricción que dejaría estupefacto a la gran mayoría de conductores. De hecho los frenos, especialmente las balatas, son uno de los componentes que más trabajan en tu auto.

Para los propósitos de ésta publicación sólo hablaremos de las balatas que son usadas en los frenos de disco y no a aquellas que se usan en los frenos de tambor ya que aún cuando sirven para el mismo propósito y regularmente están hechas del mismo material; funcionan de una manera ligeramente distinta.

Empecemos a ver la longevidad desde el punto de vista de los materiales con que fueron hechas o los materiales que friccionan.

Generalmente las balatas son de cuatro tipos: Orgánicas, Semimetálicas, Metálicas y Sintéticas. Cada uno de éstos tipos tiene sus propias características que deben ser consideradas cuando se trata de vida útil.



A continuación se describen los tipos referidos.

Orgánicas: Hechas de fibras no-metálicas unidas a un material compuesto. El material es entonces modificadores de la fricción que incluyen grafito, metales pulverizados e incluso cáscara de nuéz. Se agrega relleno para reducir el ruido y modificar la transferencia de calor, entre otros factores.

Semimetálicas: Éstas Balatas son una mezcla de materiales orgánicos y metales (desde cobre hasta hierro y acero) moldeados y adheridos a la forma de la balata. Éste tipo de balatas son más duras y resistentes al calor.

Metálicas: Éste material, formado de una variedad y mezcla de metales unidos a presión, fue muy usado en carreras de autos pero los avances en las balatas orgánicas y las semimetálicas hicieron que las metálicas quedaran casi obsoletas.

Sintéticas: Normalmente éstas son las llamadas balatas de cerámica. Éstas balatas están hechas de compuestos no orgánicos ni metálicos, normalmente fibras de vidrio y Kevlar®. Pesan casi la mitad que el promedio de las balatas, son más fuertes, tienen un mejor frenado en frío y caliente y duran mucho más que las balatas promedio pero sus precios también son más altos.

De la lista de materiales de las balatas referidos, el mayor poder de frenado se encuentra en las balatas orgánicas. Pero éste mismo poder de frenado significa una mayor pérdida o erosión de la balata durante el frenado. Debido a ésto, las balatas orgánicas son las que menos duran en promedio. Las balatas semimetálicas, las que ahora se instalan en la mayoría de los autos, son más duras y duran más pero no son tan efectivas frenando como las orgánicas. Lo mismo sucede con las balatas de cerámica, aunque éstas frecuentemente duran mucho más y tienen una distancia de frenado ligeramente mayor.

¿Ustedes qué tipo de balatas usan o prefieren?

Nos gustaría conocer sus comentarios.

Fuente: howstuffworks.com

  1. Verónica Esquivel

    Es normal que unas balatas se desgasten a los 11,000 km y se tengan que cambiar

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